Thursday, June 13, 2013

A Perfumista's Perfect Coffee Table Book



The Essence of Perfume (2008) by Roja Dove

Coffee table books are a funny genre. They may be the least read of all publications, because they serve functions quite distinct from those of other kinds of books. Coffee table books are primarily decorative in nature.




They sit in people's living rooms generally untouched along with a variety of other random objects. Often they are art related and may feature the name of their subject in bold type on the spine: Picasso, Van Gogh, Monet, Kandinsky, Warhol, Pollock, the list of immediately recognizable artists, even to people who never studied art history in school, goes on and on and on.




More sophisticated persons, who did study art history and perhaps have careers related in some way to art or design, may have stacks of coffee table books covering far more obscure subjects, featuring names unknown to the vast majority even of educated people. The books mark the owners as being a part of an elite cultural group rather far removed from the unwashed masses whose "coffee tables" serve as ottomans before televisions and are more likely to be littered with empty beer cans than covered with tastefully placed books.






With the advent of the internet, the boundaries between such groups have become far more fluid, since anyone can learn about even the most arcane of subjects simply by investing some time surfing the world wide web. 




Which brings us back to the subject of coffee table books. Why? Because they may be the only surviving physical books in the decades and centuries to come. As devices become the primary source of printed books, making it possible to carry an entire library in one's briefcase or purse--or better yet simply access someone else's collection as needed--coffee table books may still persist, sitting in pretty stacks in living rooms rarely if ever to be read, but occasionally browsed through, provided that the images which they contain are sufficiently engaging.




Roja Dove's The Essence of Perfume, published by Black Dog in 2008, is just such a book--provided that one is a perfumista. In fact, the book is ideal as a perfumista's coffee table book because it is filled with fascinating information of little interest to anyone but perfumistas. Ask yourself how many people outside the internet fragrance communities (people, say, in your neighborhood), would be interested in a history of perfume decade by decade?







What about a list of common ingredients in perfume, along with their sources and facts about their particular manner of isolation and use?




How many people do you know who would be interested in finding out the precise distinctions between the various concentrations of perfume: extrait, eau de parfum, eau de toilette, eau de fraîcheur and eau de cologne? Do you know very many non-perfumistas who care about the history of the major perfume-producing design houses, beginning with Chanel?





The Essence of Perfume offers all of this and more in a large format, beautiful coffee table book filled with information of interest to perfumistas--and only perfumistas! The black cloth binding embossed with gold lettering will make the day when the cover falls away in tatters after too much fondling a happy one indeed.





Sunday, June 9, 2013

El perfume no te salvará—Ni siquiera un perfume de violetas...



Muchisísimas Gracias 
a Gabriela Cortés por esta traducción de mi ensayo en inglés,  




Reflexiones sobre

Nadie te oye: Perfume de Violetas (2001), 

  un filme de Maryse Sistach*







  La Historia

Perfume de Violetas está ambientada en la actual Ciudad de México en donde dos chicas adolescentes, Yessica y Miriam se vuelven amigas en cuanto Yessica llega a su nueva escuela. Ella había sido expulsada de su escuela anterior debido a mala conducta. Yessica es una chica decidida, pero sus conflictos con la autoridad parecen surgir con bastante frecuencia debido a un exceso de energía, además de su rechazo a someterse dócilmente a sus abusadores.

Yessica es una chica sensible con una gran alegría por vivir y esto es evidente en su amistad con Miriam. Lo primero que Yessica nota en cuanto se sienta en la silla detrás de Miriam es que su largo cabello negro huele maravillosamente bien. Ella admira a Miriam desde el momento en que se conocen y de ahí en adelante se convierten en mejores amigas.

 

Yessica vive en un sector pobre de la Ciudad de México, tan pobre que las puertas de su casa que se encuentran por debajo del nivel de la calle son solamente cortinas, una clara indicación de que su familia no posee nada de valor para proteger del robo. Su madre trabaja muy duro lavando ropa ajena y cuando Yessica está en casa, también tiene que trabajar, ya sea lavando ropa o trastes o cuidando a los hijos más pequeños de su madre. Su padrastro y su hermanastro son los estereotípicos machos latinos y ambos parecen apreciar muy poco a Yessica o a su madre.

Mientras la amistad entre Yessica y Miriam se va desarrollando, la diferencia de clases entre las dos chicas se vuelve más gráfica. Miriam vive en un departamento de dos pisos con ventanas y puertas protegidas con barrotes—algo usual en los vecindarios de clase media en Latinoamérica. Al principio, todos los barrotes pueden llegar a impactar a los visitantes de países prósperos donde el nivel de seguridad en general no requiere de tales medidas. En los vecindarios de clase media alta en Latinoamérica, hay guardias de seguridad vigilando en las esquinas y en áreas de mucha afluencia y también es común que vigilen cada casa individualmente.

El estándar de vida de Miriam podría considerarse parecido al de los trabajadores pobres de los Estados Unidos, ya que su madre tiene largas jornadas de trabajo vendiendo zapatos en tiendas como Payless, sin embargo desde la perspectiva de Yessica, Miriam vive en el lujo.


La primera vez que la chica va a la casa de Miriam, Yessica admira la opulencia de tales "lujos" como un refrigerador y una tina de baño. Las dos chicas se dan el gusto de bañarse juntas, jugando con burbujas y pasando tiempo juntas. Además de tener en común el amor al maquillaje y al perfume, Miriam y Yessica sienten una conexión por el hecho de que ninguna de las dos conoció a su padre, siendo las dos hijas de madres solteras, aunque la madre de Yessica se haya vuelto a casar.




 Mientras se va desarrollando su amistad, el aroma de las violetas se vuelve un vínculo que las une. Miriam le lleva una barra de jabón a la escuela a Yessica para que lo huela, confirmando que es el mismo aroma que ella olió en su cabello el día en que se conocieron.

En la casa de Miriam, Yessica constantemente está rociándose con los atomizadores que encuentra. Parecen perfumes baratos o rocíos corporales de perfumes que se venden en farmacias, pero para Yessica son un néctar de los dioses. Las chicas también juegan con maquillaje y bailan cuando están juntas en la escuela, pero la historia toma un giro inesperado y negativo un día en el que Yessica va caminando sola de regreso a su casa después de haber ido a casa de Miriam.
 

Esta escena desgarradora en la que Yessica es brutalmente violada, fue presagiada por conflictos anteriores. Al principio, las chicas se resistieron a las insinuaciones del hermanastro de Yessica y de su amigo, un chofer de autobús. Además, Yessica y su hermanastro están en constante conflicto en casa, sumergidos en una implacable lucha de poderes.


De forma escandalosa, el chofer del autobús sorprende a la chica cuando va caminando por la calle y la obliga a subir al autobús que se encuentra estacionado en un terreno baldío. Mientras tanto, el hermanastro de Yessica se sienta afuera del autobús para vigilar que nadie se acerque y se percate de lo que está sucediendo.

La violación deja a Yessica muy lastimada. Cuando regresa a la escuela, otros estudiantes se dan cuenta de la mancha de sangre en la parte de atrás de su falda durante la clase de deportes. La maestra la lleva a la oficina de la directora, en donde la regañan ambas mujeres y Yessica es incapaz de explicarles lo que acaba de ocurrirle. La directora se parece de forma escalofriante a Condoleezza Rice, recordándonos aquella frase que dijo: "No queremos que la evidencia irrefutable sea un hongo nuclear" y se comporta de manera hostil, abusando verbalmente de Yessica y lastimándola todavía más.

A pesar de todo lo que le ha sucedido, Yessica se tranquiliza y sigue adelante, negándose a permitir que la intimiden.

Pero la violación le ha 
pasado factura a la chica y cuando va con su novio a La Fuente, una especie de mirador donde las parejas se reúnen para pasar tiempo a solas, ella lo empujabruscamente cuando él intenta tocarla. Ella salta y corre, dejando atrás al chico que se queda confundido con el comportamiento de la chica. Claro que todo tiene sentido,tomando en cuenta lo que le ha pasado recientemente.
  



Miriam y Yessica continúan pasando tiempo juntas y un día que están viendo ligas para el cabello en un quiosco, Yessica roba una pequeña botella de perfume de violetas al que no puede resistirse. La chica corre con la botella, dejando atrás a Miriam, quien tiene que enfrentarse a la ira de la dueña de la tienda.


Miriam paga por el perfume y queda en estado de shock al ver que su mejor amiga fue capaz de hacerle tal cosa, va a la tienda donde trabaja su madre y le cuenta lo que sucedió.

La madre de Miriam ya estaba preocupada por la amistad de Miriam y Yessica, ya que anteriormente se dió cuenta entre otras cosas, de que fumaron en el departamento, lo que la enfurece ya que para ella fue muy difícil dejar de fumar.


Después de que su amigo, el chofer del autobús violó a Yessica, su hermanastro a quien el incidente le parece cómico, le advierte que no le diga nada a nadie acerca de lo que sucedió "o si no..." Él acepta el dinero que le da el violador como pago por hacer guardia durante la violación y usa este dinero para comprarse un par de tenis nuevos.




Durante la película, la fascinación que sienten los personajes relativamente pobres con objetos comerciales como objetos del deseo se muestra una y otra vez. Simbólicamente es la madre de Miriam quien le vende los zapatos al joven, ignorando por completo su conexión con Yessica.

La amistad de Miriam y Yessica ha sufrido una ruptura severa debido al robo del perfume de violetas y a la humillación y la vergüenza que esto le provocó a Miriam. Pareciera que no hay manera de reparar el daño, pero Yessica hace un collage de fotografías de ella y de Miriam y regresa a su casa para dárselo, disculpándose por lo que ha sucedido. 



Las chicas sienten alivio al reunirse de nuevo y Miriam desobedece el consejo de su madre de alejarse de Yessica. También le permite entrar a la casa en contra de las órdenes de su madre

En una de estas visitas, Yessica roba un fajo de dinero escondido dentro del joyero de la madre de Yessica, el cual le da a su propia madre, quien se ha quejado en reiteradas ocasiones de sus problemas económicos. El dinero robado son los ahorros de la madre de Miriam para comprar una televisión y cuando descubre que el dinero no está se enfurece. Acusa a Yessica e insiste en que no es solamente una ratera, sino una golfa. Básicamente, su explicación acerca de lo que le sucedió a Yessica (la violación) es que "ella se lo buscó."




Increíblemente, el chofer del autobús y el hermanastro de Yessica la vuelven a interceptar de nuevo para violarla en el autobús (al parecer se trata de violaciones seriales, aunque en la película solamente se muestran dos incidentes explícitos). Esta vez Yessica está aturdida y confundida, encuentra la manera de ir a la casa de Miriam pero no hay nadie.





Todas las puertas y ventanas están cerradas con cadenas y candados para evitar que alguien entre. Cuando comienza a llover, Yessica se esconde bajo la escalera y se queda dormida.

Al día siguiente, Yessica logra llegar a la escuela, donde la madre de Miriam ya ha hablado con la directora acerca de los robos que ha cometido Yessica—el perfume de violetas y el dinero—y mandan llamar a Yessica a la dirección, pero dos de los miembros del personal se percatan de lo que le ha sucedido (sus rodillas tienen moretones y su cuello está sangrando).

Por fin alguien en la escuela admite lo que ha sucedido y le dice a Yessica "Nadie tiene el derecho de hacerte eso." Mientras que la chica está en la enfermería de la escuela, Miriam le avienta un avión de papel por la ventana con una nota que dice que se reúnan en el baño.


Yessica va al baño esperando una reunión con su amiga. En vez de eso, Miriam la insulta verbalmente repitiendo las palabras con las que se expresó su madre acerca de Yessica: ¡ratera, traidora, puta! Las dos chicas están muy enojadas y comienzan a pelear, culminando trágicamente en la muerte de Miriam cuando se cae y se golpea la cabeza con la taza del baño.




Yessica se escapa y se dirige a la casa de Miriam donde se acuesta en su cama.

Cuando la madre de Miriam regresa a casa esa noche, encuentra la puerta entreabierta y se preocupa por su hija hasta que ve que su cama está ocupada. Se acuesta al lado de Yessica, quien está completamente cubierta con una cobija en la oscuridad. La madre se siente aliviada de ver que su hija está en casa, sana y salva porque piensa que la persona en la cama es Miriam. La película termina con el teléfono timbrando, es la llamada de alguien en la escuela para darle la noticia acerca de la horrible muerte de su hija.




Discusión

Perfume de Violetas es un filme depresivo y casi nihilista. Ciertamente es un ejemplo extremo del cine negro, si bien se sitúa en la Ciudad de México, donde la corrupción cubre la historia por completo. La única persona entre todos los personajes que es completamente inocente es Miriam, quien muere asesinada como resultado de todas las fuerzas malignas que la rodean.

¿Cómo se hubiera podido prevenir esta tragedia? Tal vez si Yessica hubiera denunciado la primera violación tan pronto como sucedió. No lo hizo porque vivía en una cultura donde se asume que la culpa es de las mujeres quienes deben aceptar cualquier cosa de parte de los hombres. El comportamiento de las mujeres hacia otras mujeres a través de la película nos revela que ellas también han sido infectadas con el insidioso sexismo.

Mi reacción inicial a este filme fue que el final es exagerado e incluso siniestro, estirando nuestra credulidad más allá del punto de ruptura. El desenlace de hecho me recordó mucho al que es probablemente mi filme noir favorito (¡también en centelleante tecnicolor!): Plein Soleil [Purple Noon] (1960), dirigido por René Clément.

El trauma que experimentará la madre de Miriam al darse cuenta que la chica en la cama de su hija no es Miriam, quien de hecho está muerta, es verdaderamente difícil de imaginar.

La película está bien hecha y tiene un buen ritmo, cubriendo una impresionante cantidad de temas en tan solo 90 minutos. Claramente es una producción de bajo presupuesto pero está bien dirigida y las actuaciones también son muy buenas. También quedé impresionada con la ingeniosa selección de música. Mi queja principal acerca del filme fue solamente que la trama es tan terrible que es poco realista. Me quedé en estado de shock al enterarme en IMDB.com (la base de datos de películas en internet) que Perfume de Violetas  está basada en una historia real. Así que aunque la historia sea poco realista, resulta que los eventos que nos presenta realmente sucedieron, lo que hace que sea todavía más horrible.

Perfume de Violetas es una obra importante. Resalta las condiciones de vida de los pobres y de la clase trabajadora en la Ciudad de México y sigue la tradición de los autores de filmes en español como Luis Buñuel, quien durante su estancia en México dirigió Los Olvidados  (1950), un filme crudo en blanco y negro que también trata acerca de la situación apremiante de los pobres en la Ciudad de México pero se trata de gente en peores condiciones que Miriam o Yessica (y sin acceso al conocimiento o a los perfumes). Las Hurdes  (1933), dirigida por Buñuel en España también trata sobre un nivel de pobreza más bajo que el que se presenta en Perfume de Violetas.

En esta película el perfume juega un rol importante. El perfume es lo primero que atrae a Yessica de Miriam—o más bien el aroma de su cabello, que ella se lavaba con jabón de violetas. El perfume sirve como un medio a través de la historia por el cual Yessica escapa de su condición sórdida a un mundo de delicias olfativas.















El perfume representa la promesa y la esperanza. También mitiga el dolor de la chica violada. Después de haber sido violada, Yessica intenta reponerse y se niega a derrumbarse, acercándose al perfume para escapar a un mundo de fantasía en donde la maldad de la gente que la maltrata no existe.


El perfume también sirve como tentación. Yessica roba una pequeña botella de perfume de violetas del quiosco porque lo desea, pero no tiene el dinero para comprárselo. De esta forma, el perfume es una fuente potencial de peligro, ya que provoca que Yessica actúe en formas que afectan lo mejor que ha tenido hasta ahora en su vida: la amistad con una chica tierna y amable que es tan inocente que todavía  no hace distinciones sociales y económicas entre la gente.

Miriam acepta a Yessica como es, sin cuestionarse si ella está "del lado equivocado," por así decirlo. Incluso cuando Yessica lastima a Miriam en varias ocasiones, ella la perdona. Pero al final, no solamente pierde su amistad con ella y es por esto que este fime es tan nihilista. La esperanza y la belleza quedan destruídas, como cuando la madre enojada de Yessica rompe la botella de perfume, tirándolo al suelo en un despliegue de ira sin sentido. Prácticamente a través de esta acción le dice a su hija que no tiene derecho a tener un perfume porque ellos son pobres.

¿Cuál es el punto de este filme, para los perfumistas privilegiados como nosotros para quienes la única preocupación monetaria risible es si podemos comprar el último lanzamiento super nicho? ¿Cómo debemos interpretar esta historia tan perturbadora?

Para ser honesta, a veces me pregunto si no estamos viviendo en una gran burbuja perfumada. Cuando nos quejamos acerca del precio de un perfume o cuando discutimos entre nosotros sobre si la perfumería es un arte, estamos concediéndonos un lujo que está más allá de la realidad de la mayoría de la gente en el planeta y el de algunas personas cuyas condiciones se presentan en este filme que raya en lo obsceno.

A pesar de nuestro elevado estatus socioeconómico—como se puede evidenciar por el hecho de que podemos comprar perfumes y apreciarlos como un pasatiempo—nos parecemos a Yessica en nuestra fascinación con los perfumes. Estamos dispuestos a abstenernos de otras cosas, para poder comprar nuestros perfumes tan codiciados. Pero también hay un mensaje positivo.

Realmente, disfrutamos el perfume precisamente de la misma manera en que Yessica lo hace. El perfume es una fuente de placer para nosotros, como lo es para ella. ¿Importa que describamos esa fuente de placer de una manera u otra? ¿Por qué no podemos simplemente aceptar que el perfume nos produce placer? ¿Por qué tendría que haber algo más acerca de los perfumes? ¿Le tememos a nuestro propio hedonismo?

También a veces me pregunto si la energía dirigida hoy en día a defender la afirmación de que la perfumería es una de las bellas artes, no es desproporcionada en comparación con las consecuencias de tal opinión si se confirmara por unos cuantos de la élite. Obviamente la experiencia del perfume por parte de personas como Miriam y Yessica no cambiaría en lo más mínimo.

¿Cambiaría nuestra propia apreciación del perfume si lo describiéramos en los términos idealistas de alguna teoría difícil de comprender? Yo creo que no. Aún amaríamos a los perfumes precisamente por la misma razón y precisamente de la misma manera en que Yessica lo hace. ¿Por qué? Porque huele bien.




*Advertencia: Si te encuentras entre los millones de personas que están intentando desengancharse de los SSRIs— habiéndose percatado por lo menos de la dolorosa epifanía de que todo fue una trampa compleja concebida para llenar los bolsillos de los directores generales de Pharmafim y al mismo tiempo lograr que te calles—entonces te recomiendo que te mantengas muy alejado de este filme crudo y casi nihilístico.


Sunday, June 2, 2013

Coco sans Parfum






Reflections on Coco avant Chanel  (2009), 
directed by Anne Fontaine

Historical fictions are tricky. Whether books or films, they play with and shape the facts in order to present a more pleasing work. The truth of what really happened may be sacrificed under the guise of poetic license. Because history is so complex, the decision to include or omit mention of certain parts of a story can completely change the overall portrait of controversial figures such as Gabrielle “Coco” Chanel. Before watching Coco avant Chanel, one of three films about the fashion designer released at about the same time (around 2009), I knew nearly nothing about her. This version of the story, in which Audrey Tatou plays the lead role, focuses on a simple idea: after her mother's death, little Coco was consigned by her father to an orphanage where she was raised by nuns. A single image of the young girl serves to determine the rest of the story:




Not much time is devoted to this segment of her life, but we learn that on visiting day, Coco would go wait outside for her father to come, which he never did. The image of this innocent child, devoid of any parental love and left to her own devices is referenced throughout the rest of the film.

Flashing forward to her young adulthood, Coco is singing at night for tips at a cabaret while working by day as a seamstress. She makes the acquaintance of Etienne Balsan, a rather boorish but extremely wealthy “old money” Frenchman, with whom she has a brief fling. 





Balsan arranges an audition for the young woman to obtain a regular position as entertainer, but Coco does not impress the judge with her performance. 

Her hopes of succeeding as a singer and dancer are dashed, and she returns to her apparent fate: to work as a seamstress.


When her sister (this is a composite character in the film, whose story does not accurately depict what happened) takes leave to live with a man whom she hopes to marry—though this seems unlikely ever to happen and indeed never happens, as a result of her membership in the French equivalent of an undesirable social caste—Coco decides to pay Etienne a visit at his estate, under the pretext that she is on the way to visit her sister and has decided to stop by. 


Needless to say, he is surprised to see her in this context, where she does not belong, as they met in the demimonde.


Chanel ends up staying at the Balsan estate as a live-in concubine whose true status is revealed when she is required to remain hidden from sight during parties with the social elites whom Balsan entertains. The arrangement is degrading, to put it mildly. 




Even when Balsan takes Coco to the horse races, he abandons her while he goes to sit with his upper-crust friends in the stands.


Probably the most shocking part of this arrangement is that Balsan “loans” Coco for the weekend to one of his British friends, Arthur “Boy” Capel, who has become slightly smitten with the attractive and obviously intelligent woman who has taken up residence chez Balsan. 



Coco and Arthur become romantically involved despite Balsan's presence during a costume party, and when they take off to the seashore, Coco begins to dream of life as the wife of this wonderful British nobleman, who far from hiding her away, puts her on display, taking her to dance at a fancy ball and treating her like a genuine lady rather than a low-class live-in domestic servant, as she is accustomed to being treated by Balsan.


Alas, Coco's dream is shortlived, as she is curtly apprised by Balsan that Capel is soon to be married to a high-society English lady. Arthur attempts to persuade Coco to believe that two people can be in love without marrying, and that his marriage is nothing more than a matter of social convention—from which he is apparently too weak to demur—but Coco is crushed by the news.




Coco's True Calling


Throughout her years at the Balsan estate, Chanel has been developing her unique pared-down, minimalist style, transforming men's clothes into innovative pieces for herself. By wearing these new creations, she flouts the reigning trends, which emphasize opulence and “busy” designs and patterns, perhaps most graphically illustrated by the huge hats being donned by women, but also by the obligatory corset worn by all true ladies.



Coco avant Chanel focuses on a couple of distinctive trends begun by the fashion designer, including the use of black, formerly restricted to mourning contexts, and the stripping out of excessive embellishment such as feathers and flowers. Chanel is portrayed in the film as a women's liberator of sorts, insisting that they should be able to breathe and move freely in their dresses. In several scenes she is depicted unlacing women's oppressive corsets.

In reality, according to other sources, Chanel's sympathies with women's liberation began and ended with the abolition of corsets. She paid her own workers very poorly, and when they complained, she remarked, "let them take lovers." She vehemently opposed unionization to the point where she preferred to withdraw from the fashion industry for a number of years rather than accede to the demands being made by her workers. All of this is omitted from the story as depicted in Coco avant Chanel, which ends up seeming more like a statement on the conditions of lower-class women in the early twentieth-century than a faithful portrait of Gabrielle Chanel.

In this film, the image of innocence is nursed from start to finish, and well-conveyed by Audrey Tatou, as she portrays a woman whose at times objectively disgraceful behavior is rendered comprehensible, and even a cause for sympathy, given her humble origins.




The truth is that Gabrielle Chanel would never have become a fashion icon had she been born into a family with money. She would have married a gentleman and borne his children, and we would know nothing of her today. Instead, she became associated with wealthy gentlemen who provided her with the means she needed to begin her own boutique in Paris. Coco avant Chanel skillfully presents the impediments to success to women in what until only recently has been a man's world, making Chanel's eventual triumph seem all the more remarkable.

In this film, Arthur Capel is credited with being the primary supporter and benefactor during Chanel's early years as a fashion designer. (In reality, it may have been Etienne Balsan, who is depicted as something of a scoundrel here.)  Despite Arthur's marriage to someone else, he is painted as the love of Chanel's life, and their affair continues torridly on. 




When Capel is killed in an untimely automobile accident, Coco plunges into despair.




The rest of the film portrays Chanel working indefatigably, apparently as an outlet to replace the lost love of her life. At the end she is presented as a strong and independent woman who never married because, it is strongly implied, she loved only one man, Arthur “Boy” Capel.


This, too, is a matter purely of poetic license, for we know for a fact that Coco Chanel had affairs with many other men. Indeed, in another film released also in 2009, Coco Chanel and Igor Stravinsky (to be reviewed here imminently), the fashion designer is portrayed as one of the inspirations and benefactors of the great composer! More infamously and less controversially (no one seems to know for sure whether Chanel ever had an intimate affair with Stravinsky), it is a matter of historical record that during the Nazi occupation of France, she lived in the Ritz Carleton hotel among German officers, one of whom was her lover for many years.



The Perfume Angle

What does any of this have to do with perfume? you may by now be wondering, and not without good reason. In fact, the word 'perfume' is nowhere pronounced in Coco avant Chanel. Nor is there is a single image of any woman (or man) reaching for a bottle of perfume. There are not even any images of bottles of perfume anywhere in sight—not even in the fancy boudoirs at the estate of Etienne Balsan. 



There is, however, one plausible candidate for perfume wearer in the story, Emilienne d'Alençon, an actress who has had a longer-term and somewhat higher-level affair with Etienne Balsan. This woman did exist in history, and was notorious for attaching herself to men of means, sometimes to the point of their ruin.



Rather than Coco telling Emilienne that “women have no business smelling like flowers,” in the story as depicted in the film, Coco designs streamlined hats for the flamboyant woman, in effect telling her that “women have no business wearing birds' nests on their head.” 




No mention is made of Emilienne reeking of violets or honeysuckle or any of the other soliflores which Chanel is reputed to have denounced during her design with perfumer Ernest Beaux of Chanel no 5.

It is striking that there should be no mention of perfume whatsoever, though the film spans the duration of Gabrielle's life from her earliest days at the orphanage through the triumphant post-war comeback, where Chanel is shown inspecting her models from the vista of her famous mirrored staircase.




What are we to conclude? Someone ignorant about perfumery would come away from this film with no knowledge that Gabrielle Chanel brought into existence the most iconic perfume of the twentieth century. We perfumistas of course know this to be the case. Could a woman completely devoid of any interest in scent have done such a thing?



I should say that scent is not entirely absent from this film, as Coco is chain smoking in many of the scenes, from her days at the cabaret to her nights working alone in her atelier. While designing in her boutique, with customers present, she is repeatedly depicted with a cigarette dripping from her lip, to the point where one may not unreasonably wonder how an errant spark never caused the whole place to burn down in a blazing conflagration of black lace, silk, and wool.




Cigarette smoke has a strong and even overwhelming odor, which will modify, if not entirely mask, all subtle perfume. So one message which we could glean from this film, devoid though it is of any explicit mention of scent, is that when Chanel set about designing perfume, for her nose to be satisfied, it had to be a declarative, penetrating scent which would be detectable even in the presence of cigarette smoke. Perhaps therein lies the true reason why Chanel thought that women have no business smelling like flowers. A simple floral soliflore could never compete with the chimney stack of cigarette smoke which she was constantly pumping out!

Another message to take away from the omission of any mention whatsoever of Chanel no 5  is that Chanel was first and foremost a fashion designer, and perfume for her was a type of accessory. The fact that she farmed out her perfumery interest to the Wertheimer brothers would seem to corroborate that idea. Later, when Chanel no 5 became enormously successful, as a result of the marketing savvy of her partners, Coco attempted to reappropriate that part of her business, but her reasons appear to have been economic, not olfactory.

Perhaps the most obvious message to glean from the omission of any mention of perfume from Coco avant Chanel is that the director, Anne Fontaine, has no interest in perfume and so, to her, it seemed unnecessary to treat the topic at all in this version of the story. That a perfume-free film about Chanel could be made at all should serve as an important reminder to those of us ensconced within the subculture of perfume aficionados. There are countless people in the universe who do not care at all about perfume and find it even less interesting and valuable than fashion. Small wonder, then, that nearly no one takes it seriously as one of the beaux arts.